Porno educativo para adolescentes

Porno educativo para adolescentes

Porno educativo para adolescentes

 

Los adolescentes ven porno. Esto es una realidad. Estamos en la era de internet, donde por más control parental que pongas los contenidos sexuales son accesibles y de fácil acceso para adultos y jóvenes.

Si la industria del porno sigue funcionando es porque el porno se sigue consumiendo, y cada vez en más cantidad. No lo podemos negar, el porno vende.

Antes para ver una película para adultos tenías que ir a alquilarla a un videoclub y adentrarte en las cortinas con miedo a que todos vieran lo que estabas alquilando. O comprar discretamente una revista para adultos con portadas de chicas desnudas. Ahora la realidad no es así. Ahora tú puedes desde el sofá de tu casa googlear contenido pornográfico y tener acceso a miles de vídeos. Incluso desde el móvil. Sin que nadie sepa lo que estás viendo.

Y esta accesibilidad y amplia oferta la consumen adultos y adolescentes, ya que el único control que hay es una pestaña donde tienes que afirmar que eres mayor de edad.

La falta de porno educativo para adolescentes

 

Pero que los adolescentes de hoy vean porno no es el problema. Al final el porno te puede gustar o no, puede ser una fantasía o un estímulo más dentro de tu imaginario sexual. Yo no vengo a atacar la pornografía, al margen de si me gusta o no (siempre y cuando los actores participen de forma voluntaria). El problema es el tipo de porno que ven los adolescentes.

En la industria del sexo visual hay mayormente una pornografía que podemos definir como:

  • Heteronormativa. La mayoría de pornografía se centra en relaciones sexuales hombre-mujer. Y me diréis, también hay porno gay o porno lésbico, sí, pero fíjate que a este ya lo tenemos como un subgénero, como un género aparte, cosa que demuestra que el que se sigue normalizando es el heterosexual.
  • Coitocentrista. El acto sexual se centra en la penetración, sea vaginal o anal, pero la penetración como objetivo. Los demás actos sexuales (mal llamados preliminares) no son importantes. Los primeros planos de una película porno suelen ser de un pene entrando y saliendo con intensidad.
  • Androcentrista. El placer empieza y acaba con el hombre, porque el hombre es el centro del placer, su placer es el importante en el acto sexual. El sexo empieza cuando el hombre saca su miembro viril y acaba cuando este eyacula. El placer de la mujer es un decorado, una banda sonora, pero no es primordial.
  • Cosificación femenina. El cuerpo de la mujer como un mero objeto con agujeros para poder ser penetrados por y para el placer del hombre. Denigra a la mujer, tratada como un simple objeto sexual, y la somete a sus actos.
  • Dominación masculina. Hombres ejerciendo la figura de dominación sobre la mujer, incluso llegan a dominarla con violencia física y sexual. Rompe con la idea de que el sexo debe ser un acto respetado y deseado, sino que implanta que cuanta más violencia más placer.
  • Sexo en grupo. El sexo en grupo como modus operante, normalmente con una mujer para varios hombres. Transmite la idea de que en el acto sexual cuantos más mejor y más excitación, rompiendo con la idea de que el sexo es un acto íntimo.

Porno mainstream versus porno educativo

 

¿Y qué pasa si los adolescentes ven este tipo de porno? Tu como adulto puedes verlo para satisfacer tus fantasías, pero sabes discriminar entre fantasía y realidad. Pero los adolescentes no. Ellos construyen su imaginario sexual tomando el porno como modelo.  Este es el  gran problema, toman el porno como referente sexual. Como referente de lo que son las relaciones sexuales placenteras y deseables. Reproducen en sus relaciones sexuales los roles que ven en la pornografía. Estos roles que para un adolescente no son nada saludables emocionalmente.

El problema es que el porno sustituye la educación sexual. En una sociedad en la que la educación sexual no se imparte apenas, y si se da se hace en la mayoría de las veces de forma tardía e incompleta, la pornografía se toma como modelo. Es muy fácil decir “ya lo aprenden solos hoy en día con internet”. ¿Pero qué aprenden? ¿Que para tener una relación sexual hay que azotar a una mujer? ¿Que el placer de una mujer es secundario?

Este es el porno que vende. El porno mainstream, el porno de producción mayoritaria, caracterizado por estar dirigido exclusivamente a una mirada masculina heterosexual, además de reproducir claros componentes de violencia explícita contra las mujeres. Y esto a mí me preocupa. Porque con este tipo de pornografía se perpetúan comportamientos machistas. Se perpetúan los roles de dominación de los hombres frente a la sumisión de las mujeres. Se normalizan conductas de violencia sexual. Luego nos sorprendemos de que cada vez haya más más violaciones, más manadas, más casos de violencia de género.

Porno educativo para adolescentes

¿Existe el porno educativo para adolescentes?

 

Mi recomendación es que hay que luchar para implantar programas con una educación sexual de calidad, completa, y sin tabúes. En casa y en los centros educativos. A temprana edad. Que hablemos de sexo antes no hará que practiquen antes, hará que practiquen con seguridad.

Que si los adolescentes ven porno no pasa nada, pero si hay que explicarles que no hay que tomar el porno como un referente sexual, si no como una fantasía erótica de ficción. Que en las películas pornográficas lo que ven son actores interpretando y exagerando un papel, pero que no es la realidad. Que una relación sexual debe nacer desde la complicidad, la intimidad y el deseo mutuo.

Promover, aunque os suene demasiado arriesgado, un modelo de porno educativo para adolescentes. Porque el problema no es que los adolescentes vean prono o que practiquen sexo, el problema es qué tipo de porno y qué tipo de sexo.

Quiero añadir que hay directoras de cine porno como Erika Lust que ofrecen una imagen más ajustada y respetuosa de lo que es la sexualidad a través de sus películas pornográficas, llamado el “porno feminista”. Este por ejemplo puede acercarse (aunque obviamente es para mayores de edad como edad legal) a un porno educativo para adolescentes.

Y a vosotros, ¿os preocupa que vuestros hijos vean porno? ¿Habláis de sexualidad de una forma abierta en casa?

Sígueme por email

Comparte si te ha gustado

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este formulario recopila tu nombre, correo electrónico y el contenido para que podamos realizar un seguimiento de los comentarios dejados en la web. Para más información revisa nuestra política de privacidad, donde encontrarás más información sobre dónde, cómo y por qué almacenamos tus datos.