Mi pérdida gestacional

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La pérdida gestacional se da cuando la mujer embarazada sufre una interrupción de la gestación y el bebé fallece. Dentro de la muerte gestacional distinguimos dos tipos de pérdidas: el aborto (antes de las 22 semanas) y la muerte fetal (después de las 22 semanas).

Este tipo de perdidas, sobre todo en el primer trimestre del embarazo, se dan con bastante frecuencia. En la mayoría de los casos la naturaleza es sabía y hace su propia selección natural haciendo que, embriones que presentan problemas, no sigan adelante con el embarazo. Pero que sea algo usual y natural no quiere decir que deje de ser triste.

La pérdida gestacional aún es un tema que se considera tabú. Muchas mujeres pasan por ello y lo viven en absoluto silencio.

 

¿Por qué? Porque vivimos en una sociedad en que la tristeza incomoda. Es por ello por lo que, cuando una mujer pasa por un aborto, escucha frases como:

– Mejor ahora que más adelante.
– No tenía que nacer.
– Aún eres joven ya tendrás otro.
– Seguro que venía mal.
– No pienses en ello.

Pero estas frases no sirven de consuelo. Hemos perdido a nuestro bebé, aunque sólo tuviera unas semanas de vida era una vida deseada y esperada. ¿Por qué ese afán por tapar los sentimientos? Es por eso por lo que voy a contar mi historia.

Tras un embarazo sin apenas ningún problema del que nació mi precioso hijo, decidimos ir a por el hermsnit@. Nos quedamos embarazados enseguida y fuimos a las 6 semanas a hacer la primera ecografía. Vimos el saquito, el embrión y escuchamos su corazón. Estábamos muy ilusionados, pero había un problema, había un hematoma en la bolsa. Nos dijeron que eso a veces pasaba, que no era grave, y que con unas semanas de reposo en cama se iría. Hice reposo y como no tuve perdidas ni dolores supuse que todo estaba bien.

A las 12 semanas fuimos a la segunda ecografía y no se me olvidará en la vida. Vi en la pantalla al bebé, mi bebé, y dije un “Ohhhh” emocionada y sonreí. Era precioso, ya tenía forma de personita pequeñita. Pero de repente me percaté en que mi marido estaba muy serio y la ginecóloga también, y dijo esa maldita frase “Lo siento mucho, pero hay un problema, no hay latido”. No me lo esperaba para nada. Yo era joven y sana, ¿cómo me podía pasar eso a mí? Empecé a llorar desconsoladamente. Estaba allí tan quieto, como dormido. No recuerdo nada más de lo que dijo la ginecóloga. Lloré todo el trayecto hasta casa, no comí nada y estuve casi toda la noche llorando.

Había sufrido un aborto retenido.

 

Así que al día siguiente fuimos al hospital a que me hicieran un legrado, ya que el bebé llevaba ya semanas sin vida en mi vientre y había riesgo de infección.  Yo aún me sentía embarazada y de repente me tenían que ingresar y sedar para hacerme un legrado. Todo pasaba muy rápido, pero quería acabar con aquello ya.

Recuerdo que me hicieron la última ecografía antes para comprobar otra vez que no había latido y dije que quería verlo, que quería despedirme. Me dijeron que era mejor que no, y yo insistí. Besé el papelito negro llorando y le dije adiós, y aún lloro ahora escribiendo este post. Era mi hijo, mi hijo no nato, y se fue. Pregunté si se podía saber el sexo y me dijeron que no. Creo que los ginecólogos me tomaron por loca, pero yo necesitaba llorarlo a mi manera. Luego me desperté en la uci sintiéndome vacía. El embarazo había terminado.

Lo que más me molestó fue lo que viene después, las reacciones de la gente. Parecía que no podía hablar del tema, la gente me cortaba con frases típicas como si fuera un tema incómodo, como si nada hubiera pasado. Pero pasó, y yo quería hablar de ello, quería sacar mis sentimientos y mostrar mis emociones. Existió, vivió, y murió dentro de mí.

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Un abrazo en especial a las madres que han pasado por lo mismo, no os escondáis, no tiene que ser un secreto, para superar una pérdida hace falta verbalizarla.

He publicado otra entrada con mi segunda pérdida gestacional, aún más dura para mí.

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8 comentarios

  1. Ocho semanas tenía mi Garbancito cuando nos dimos cuenta q algo iba mal: se había quedado en la trompa y no en el útero. No hubo legrado sino una medicación q me provocó “parir” con muchísimos dolores. Y la gente no lo entiende, no lo ve como algo q me afectó mucho a nivel emocional pq “casi ni te habías enterado”. Gracias por tus palabras.

    • neurasdemadre

      Hola guapa, gracias por contar tu caso, siento mucho que hayas pasado por eso también. Es verdad que quién no lo ha pasado no lo entiende. Yo lo he vivido dos veces y lo tengo superado pero muy presente. Menos mal que al final tuvimos nuestro final feliz 🙂 Un abrazo

  2. Pingback: La pérdida gestacional (segunda parte) | Neuras De Madre

  3. Llegar a la semana 20 y que descubran que está fatal, que es incompatible con la vida y que te confirmen que eres el 1% de errores en el test genético, después de haber sentido cómo se movía… Uf, dolor es poco. Me está costando la vida escribir la entrada sobre mi experiencia.

    • Si, la verdad nunca olvidaré ese momento de verlo en la ecografía, tan bonito o bonita y tan quieto. Horrible. Pero al menos era pronto, no lo había sentido moverse….hubiera podido ser peor. A mi me ha ayudado escribir sobre ello, te animo a que lo hagas y te leeré encantada guapa.
      Gracias por comentar!

  4. Pingback: El parto de mi hija

  5. Hola Eli,
    Sóc la Vero mare de l’Aina. No sabia que habies tingut un avortament. Jo acabo de patir-lo ara a les 7 setmanes, tens raó amb tot, no hi ha acompanyament en res del procés i et tracten com que un embaràs de 8 setmanes no és res, no té importància, i desprès no pots parlar amb la gent et talla dient millor ara que més tard, no pensis…
    No sé encara estic amb tot el dolor i impotència.
    Una abraçada i me n’alegro que el següent hagi anat bé.

    • Hola bonica! Em sap molt greu que ho hagis patit, jo en vaig patir dos i és dolorós. La gent hi treu importància, i sí que en té. A mi em va ajudar molt parlar-ne i escriure. Si necessites res, si et ve de gust fer un cafè i parlar-ne, aquí em tens. Una abraçada!

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