Comunicación con Adolescentes

Comunicación con adolescentes

Comunicación con adolescentes

 

La comunicación con adolescentes es muy importante para los padres, siendo complicado conseguir que esta sea buena ante la dificultad existente para que los hijos puedan manifestar aquello que piensan y sienten, resultándoles en muchas ocasiones mucho más sencillo expresarse mediante diferentes gestos, actitudes y acciones. Además, los adolescentes tienden a tener una relación compleja con sus padres, aunque a pesar de ello continúan necesitándolos y teniendo dependencia de ellos en muchos aspectos. Es normal que en la adolescencia los jóvenes se muestren reservados, cuestionen e incluso tengan actitudes negativas, poniendo a prueba las normas de sus padres.

Para entender cómo debemos hablar con los hijos adolescentes es clave para un buen desarrollo psicosocial. Y, aunque a veces parece que buscan el conflicto para fastidiar, en realidad lo que buscan es ponerse a ellos mismos a prueba mientras se auto descubren.

Consejos para tener una mejor comunicación con adolescentes

 

A continuación te mostramos unas sugerencias para mantener una buena comunicación con adolescentes:

    • Los padres se deben encargar de transmitir mensajes claros a sus hijos, tratando de evitar en la medida de lo posible malentendidos y confusión, buscando en todo momento crear una relación de confianza entre los distintos miembros de la familia. Crear un buen clima familiar es clave para su estabilidad emocional. Por ejemplo: pon unas normas claras en cumplir sus tareas estudiantiles y, en consecuencia, si cumplen con su responsabilidad podrán disfrutar de un tiempo libre de ocio.
    • El adolescente debe sentirse siempre escuchado y demostrarle interés y atención, además de darle la oportunidad de que exponga su opinión sobre los distintos temas en los que esté involucrado. Son mayores, pero siguen necesitando nuestra atención.
    • Dar importancia a los temas de los que habla, ya que, aunque para los padres puedan parecer poco importantes, para el hijo pueden ser fundamentales. Aunque lo que nos está contando nos parece una tontería, para él o ella es importante, debemos escucharle.
    • Dedica tiempo a tu hijo en exclusiva, compartiendo alguna actividad que sea de su interés, lo que ayudará a reforzar la relación entre padres e hijos. No hay nada que refuerce más el vínculo afectivo que compartir tiempo de ocio en familia. Por ejemplo un domingo de excursión familiar, ir al cine juntos, cualquier actividad de ocio conjunto.
    • No se deben tratar temas delicados ni realizar interrogatorios a los hijos que no respeten su intimidad, profundizando en ellos cuando se origine un clima favorable gracias a una relación que esté basada en la confianza entre ambas partes. No fuerces el hablar de temas de los que tu hijo no quiere. Por ejemplo: si ves que el tema sexual no se siente cómodo hablando, una buena idea es regalarle un libro para que pueda leer e informarse sobre el tema. Comunicación con adolescentes
    • Utiliza siempre un tono positivo, cercano y amable, ya que esto es fundamental para la comunicación con adolescentes, evitando tener una posición que sea demasiado autoritaria. Educar con el miedo o la amenaza no funciona. Un ejemplo: es mejor decir “si haces los deberes luego podrás relajarte y tener tiempo libre” que no “o haces los deberes o estarás castigado”. Recordemos el poder del lenguaje.
    • Reconocer lo positivo también es importante en la relación con los hijos adolescentes, elogiándole cuando hace algo que está bien hecho por su propia iniciativa y sin que le sea encomendado. Y refuerza sus esfuerzos, no solo sus logros. Un ejemplo: es mejor reforzar un esfuerzo de estudio para un examen aunque haya sacado un 5, que un 7 de un examen sin ningún esfuerzo.
    • En circunstancias y situaciones conflictivas o de desacuerdo, se debe permitir al hijo que razone y defienda su postura y punto de vista, evitando los gritos y la pérdida de control. Tampoco se le debe mostrar desatención o indiferencia. Si se crea tensión lo mejor es aplazar la conversación. Los hijos tienen que aprender a debatir y defender su punto de vista con calma para aprender a ser asertivos. Un ejemplo: ante una disputa por la hora de llegada a casa podéis preguntarle que argumente su petición, y luego argumentar vuestra decisión.
    • En la comunicación con adolescentes debe haber siempre respeto entre ambas partes, dejando de lado las amenazas, los insultos, la humillación o el ridículo. Actuar así puede afectar negativamente su autoestima. Eduquemos con amor y respeto.
    • Dar ejemplo. Los padres deben ser siempre coherentes entre lo que predican y buscan inculcar a sus hijos y lo que, realizando, lo que les dará una mayor credibilidad a ojos de sus hijos. Somos su espejo, debemos actuar como buen ejemplo. Un ejemplo, sin querer ofender a nadie: es incoherente decirle a los hijos que no fumen porque es malo para la salud si los padres fuman.
    • No tener miedo a abordar temas que, a priori, puedan parecer incómodos o delicados como la sexualidad, o el consumo de drogas o alcohol. Es importante hablar de ello para evitar que los hijos puedan buscar esta información en otras fuentes o personas que les proporcionen una información falsa o poco fiable.

Si sigues todos estos de comunicación con adolescentes te ayudarán a tener una buena relación afectiva con tus hijos y, a la vez, a reforzar su autoestima. Además, una comunicación abierta con los hijos es uno de los mejores métodos de prevención para la salud. Pero, debemos tener en cuenta que cada persona es diferente y que algunos adolescentes les costará más ser comunicativos con sus padres y otros lo serán con mayor facilidad.

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