Un café con Mamadrastra: Ser la madrastra

Ser la madrastra

Cuando una pareja se separa, por los motivos que sean, se rompe la relación, se reparten los bienes y cada uno por su lado. Pero, cuando esa pareja tiene hijos en común, las cosas no son tan fáciles. Los hijos te unen para siempre a esa persona. Hay que seguir manteniendo el contacto y la comunicación.

Además, la cosa suele complicarse más cuando uno de los dos -o ambos- tienen una nueva pareja. No debería ser así, somos adultos capaces de dialogar y consensuar. Aparecen nuevos roles en la dinámica familiar, pero no se sustituyen los existentes. Pero en muchos casos -tristemente- se emprende una batalla de celos y reproches.

Y, ¿Quién son los más perjudicados en estas situaciones? Sin duda los hijos. Por eso hay que visibilizar la diversidad familiar. Hay que normalizar los nuevos roles familiares. Y trabajar para evitar que los niños sean las victimas en estos casos.

Por eso, hoy tengo el placer y el honor de tomar UN CAFÉ CON Mamadrastra, autora del blog Mamadrastra, que nos cuenta su experiencia como “madrastra”.

Cuando supiste que tu actual pareja tenía una hija, ¿Cómo reaccionaste?

 

Lo sabía desde hace años. Nosotros ya nos conocíamos antes de plantearnos tener cualquier tipo de relación porque habíamos coincidido por cuestiones de trabajo. Yo sabía que sentía devoción por su hija por cómo me hablaba de ella y siempre le vi totalmente volcado, aunque desconocía su situación sentimental.

Cuando tiempo después comenzamos a salir, lo primero que hizo fue hablarme de la niña y de lo importante que era para él (ella era y es su prioridad). Y también de lo que podía implicar a la hora de comenzar una relación porque, obviamente, impacta mucho y tienes que tejer una relación totalmente distinta. Pero para mí no fue un problema. Es más, precisamente me gustó que estuviese tan volcado y tan dedicado a ella.

Tengo claro que, si hubiera visto que intentaba escaquearse de sus responsabilidades, bien con el régimen de visitas o con sus cuidados… O incluso si hubiera visto que le decía a la peque algo malo de su madre, no habría iniciado una relación con él. Pero le vi un padre estupendo y entendí perfectamente que su prioridad fuera su hija. No podía ni debía ser de otro modo.

Cuéntanos tu primer contacto con tu hijastra.

 

Pues fue algo accidental. Llevábamos dos meses juntos y me dejé el móvil en su casa. Por la tarde quedamos para que me lo diera y era una de las tardes que tenía a la peque porque la custodia es de la madre, pero tiene un régimen amplio de visitas (dos pernoctas entre semana, dos findes al mes, vacaciones a medias…). Fue algo muy rápido porque él no quería que la niña me conociera todavía. Quería protegerla y presentarme cuando nuestra relación estuviese más asentada. Así que nos vimos en medio de la calle. Yo había comprado un chupa chups de naranja y un yoyó para ganármela, pero no me dio opción. Los vi aproximarse a lo lejos y recuerdo que pensé que esa niña era la cosita andante más chiquitina del mundo. Y cuando nos juntamos, le pregunté:

                – Hola, ¿cómo te llamas?

                – ¿Tienes un “chique”?

                – No, tengo un chupa chups de naranja riquísimo…

                – ¡No, un chique!

Siempre digo que, desde ese momento, ya nada en este planeta volvió a ser lo mismo. Y ella sigue con la misma determinación.

¿Cómo le explicasteis a la niña los nuevos roles dentro de la familia?

 

Nunca hemos tenido una conversación en la que le hayamos explicado los roles, sino que hemos abordado el tema conforme ella ha ido preguntando. Nosotros comenzamos nuestra relación cuando ella tenía tres años, así que he estado integrada en su vida desde el principio y nunca me ha visto como alguien ajeno. Únicamente hemos explicado los roles cuando ha llegado el momento de decirle que yo no soy su madre.

Cuando convives en una familia reconstituida, es inevitable que los niños, si te conocen desde tan pequeños, asocien roles a los roles conocidos. Ella me ve como su madre en esa casa: estoy con su padre (lo que hace que lo relacione con el esquema de familia tradicional), soy una adulta, la cuido, la beso, la mimo… Y ella piensa: “pues tiene que ser también mi madre”. Por eso, cuando se ha dirigido a mí como “mamá” o me ha dicho que soy su madre o que ella es mi hija o que tiene dos mamás, enseguida, tanto su padre como yo, le hemos explicado cuál es mi papel ahí. Yo soy la novia de papá, no su madre.

Ella tiene a mamá, que la quiere muchísimo y yo soy otra persona que también la quiere mucho, pero no soy su mamá. Creo que es importante que expliquemos estas cosas. A veces duele porque son muy pequeños y no entienden por qué haces eso y lo ven como un rechazo hacia ellos, pero es clave que sepan quién es quién y no crear confusiones.

Ahora habla con total naturalidad del tema y si a alguien que no nos conoce, como el otro día en la peluquería, se le ocurre decir que yo soy mamá, enseguida me mira como diciendo: “¡Mira lo que dice esta!” y lo aclara diciendo que no lo soy, que su mamá vive en otra casa y que yo soy la novia de su padre. Deja a la gente chafada, pero a mí me encanta que lo viva con tanta naturalidad y que lo aclare porque quiere decir que lo tiene claro y aceptado. Además, creo que tiene que ser así, las nuevas parejas tenemos un rol complementario y nunca tenemos que pretender sustituir o usurpar el papel de su madre. Afortunadamente tiene una madre (no todos los niños pueden decirlo) y tiene que establecer ese vínculo con ella.

¿Cómo es tu relación con ella?

 

Es una relación fantástica. Nos queremos con locura. Me empezó a decir “te quiero” no hace demasiado, pero desde entonces no para y me tiene enloquecida. Cuando conoces a los hijos de tu pareja desde tan pequeños es normal que el vínculo sea fuerte porque los ves crecer y terminas queriéndolos a rabiar. Y lo mismo ocurre con ellos, al ser tan chiquitines no viven el divorcio de los padres de la misma forma, son menos influenciables y viven todo con más naturalidad. Te integran en su entorno y terminas siendo una persona más en su vida.

Supongo que, si son más mayores, la cosa se complica porque empiezan a ver a la pareja como alguien que llega a usurpar el rol de su padre o de su madre, o incluso a alguien que va a quitarles el cariño de estos. Su padre siempre bromea diciendo que yo la quiero a ella más que a él y que ella me quiere a mí también más que a él. La verdad es que nos queremos mucho. Para ella su familia somos papá, mamá, ella y yo. Y el hámster que tiene en casa de mamá, claro.

Y ahora viene la pregunta complicada: ¿Cómo es tu relación con su madre?

 

No tenemos relación. El divorcio está siendo muy complicado y yo intento mantenerme al margen para evitar ser una fuente de conflicto más. Tan solo he tenido un encuentro con ella, que me resultó muy violento porque ella estaba con la niña y empezó a decirme cosas horribles del padre. Estaba obsesionada con que tenía que dejarle. Ese era su objetivo. Fue muy desagradable porque, además, estaba la peque delante y yo no quería que escuchara esas cosas.

Desde entonces, intento no cruzarme con ella ni siquiera en los intercambios. Sin embargo, sí intento fomentar la relación de la niña con ella. En casa jamás se dice nada malo de la madre, eso es una regla de oro que su padre nos puso a todos desde el minuto cero. Mamá es una más y para nosotros es muy importante que la niña sepa que puede hablar de ella libremente y que no se sienta mal por quererla (porque esto es algo muy común en niños que sufren un conflicto de lealtades a raíz de los divorcios).

A veces es complicado porque la niña nos dice cosas horribles que le dice la madre sobre padre. Y la ves sufrir. Unas veces sufre, otras veces está enfadada… Sin embargo, hasta en ese momento intentamos responderle sin decir nada negativo de ella, aunque aclarándole siempre la situación y diciéndole siempre la verdad. Para su padre es importante que la peque tenga buenos sentimientos hacia su madre independientemente del conflicto que haya entre ellos, e intentamos fomentarlos.

En general, sí me gustaría que las cosas fueran distintas. No creo que una madre y una madrastra tengan que ser amigas necesariamente, pero sí creo que debe haber una relación cordial y de respeto, al menos delante de los niños. Y lo mismo con los progenitores. Yo estoy viendo sufrir mucho a la niña por este tema y para mí sería maravilloso que esta situación cesara, aunque no hubiera relación, pero que al menos hubiera calma para que la niña no sufriera. Siempre digo que, a pesar de todo lo que está haciendo, sería capaz de hacer borrón y cuenta nueva solo por la niña. Es muy duro verlos sufrir por estas cosas siendo tan pequeños.

Vuestra situación está resultando complicada. ¿Por qué crees que es así?

 

Los divorcios son siempre situaciones muy dolorosas y llevan un duelo que hay que comprender y yo entiendo que para nadie es fácil ver que tu expareja rehace su vida. Yo misma lo he experimentado. Sin embargo, todo se complica cuando tienes hijos porque pueden aflorar inseguridades y otros sentimientos derivados de los divorcios porque ninguna ruptura es fácil. Y eso creo que hay que respetarlo y entenderlo porque es un proceso natural.

El problema viene cuando ese duelo no termina y esos miedos e inseguridades se convierte en algo patológico que te impide llevar una vida normal o rehacer tu vida, que creo que es lo que ha ocurrido en este caso. Y te pasas la vida intentando fastidiar al otro sin darte cuenta de que, además, te estás fastidiando a ti y también a los niños porque, consciente o inconscientemente les hablas mal del otro progenitor (ya sea padre o madre), o intentas manipularlos para impactar en la relación que tiene con su nueva pareja, o intentas, como ocurre en muchos casos, que dejen de querer al otro y te prefieran a ti.

Aparte está el tema de la custodia. Los divorcios se convierten en luchas sin cuartel para custodiar a los niños, que es algo que se está enfocando últimamente como proteger al niño del otro progenitor. Sin embargo, esto es algo antinatural. Los niños necesitan criarse con su padre y su madre y necesitan ver que están ahí los dos haciendo piña. Necesitan esa seguridad, que es esencial para su desarrollo emocional. Iniciar una lucha por la custodia solo hace que los niños vean a uno o a otro como peligroso y, a la larga, son ellos quienes salen perdiendo (por no hablar del proceso psicosocial que pasan y lo que supone para ellos).

Muchas veces digo que si los padres o las madres supieran lo que sufren los niños que viven esta situación (yo lo veo en la nuestra porque su madre está intentando reducir las visitas a base de llevarla a todo tipo de médicos y psicólogos para argumentar, o bien que el padre no la cuida, o bien que tiene enfermedades rarísimas y nos negamos a proporcionarle auxilio) pararían de hacer eso automáticamente. Bien es cierto que nuestro caso es muy duro, pero incluso en ocasiones más livianas, los niños sufren mucho.

Creo que tenemos que a dejar de custodiar a los hijos para empezar a criarlos conjuntamente. Obviamente, habrá casos en los que lamentablemente sea imposible, pero desde luego no son la mayoría. Los adultos debemos dejar de mirarnos tanto el ombligo, de pensar en lo que queremos o nos gustaría y centrarnos en lo que necesitan nuestros hijos.

Creo que las custodias exclusivas no tendríamos que celebrarlas, sino que lamentarlas porque, lamentablemente, esos niños no pueden criarse con los dos. En definitiva, que hayamos dejado de querer a su padre o a su madre no significa que ellos tengan que hacer lo mismo. Que nosotros no queramos volver a verlos, no quiere decir que ellos no quieran. Que nosotros odiemos al otro no quiere decir que nos tengamos que llevar al niño por delante para castigarle sin ver a su hijo. Si seguimos así, vamos a crear una sociedad de niños rehenes, que creo que ya está en marcha. Nosotros nos quedaremos satisfechos en nuestra lucha contra nuestro ex o nuestra ex, pero a los niños les vamos a destrozar.

La palabra madrastra, ¿Te gusta o te disgusta?

 

No me gusta nada por la carga cultural que tiene, pero tampoco hay una palabra para definirnos. Yo abrí el blog como Mamadrastra porque parece que lo de “mamá” dulcifica, pero tampoco lo arregla demasiado. Decir “la novia de papá” o “el novio de mamá” es lo más común, supongo. Sin embargo, creo que es importante visibilizar el rol precisamente por eso, para cambiarle la imagen a esta palabra. El 70% de los matrimonios terminan en divorcio, un gran porcentaje de estos con hijos, y las nuevas parejas vamos a ser cada vez más habituales, tanto madrastras como padrastros, por lo que es necesario empezar a vernos unos a los otros de otra forma y sin palabras tan feas. Vamos a tener que convivir y creo que tenemos que hacerlo lo mejor posible. En mi opinión, es el mejor regalo que podemos hacerle a los peques.

En un futuro, ¿Te gustaría tener hijos propios con tu pareja?

 

Nunca he querido tener hijos, pero tengo que reconocer que estar con la niña me ha despertado el instinto maternal. Me da mucha pereza, eso sí. Tengo 36 años y vivo tan cómoda que me da vértigo, pero también es cierto que sé que mi chico es un padre estupendo y eso me relaja. Mi chico también quiere, pero a él le da miedo. Siempre dice que lo mejor que ha hecho en el mundo es tener a su hija, pero la experiencia del divorcio está siendo muy dura. Es muy angustioso pensar que la otra parte está luchando para que no puedas verla o para que solo puedas verla 40 horas al mes. La sensación de estar permanentemente luchando por poder criar a tu hija en igualdad de condiciones es muy dura. Pero bueno, sabemos que a la niña le encantaría y le vendría genial tener un hermanito o una hermanita, así que igual un día de estos se nos quitan los miedos.

 

Muchas gracias Mamadrastra por contamos tu experiencia personal. Esperemos que pronto vuestra situación se suavice y poco a poco se solucione. Es importante que los adultos nos comportemos como tal y dejemos de usar a los niños como moneda de cambio en la lucha de los divorcios. Debemos educar con ejemplo, mostrar que somos capaces de respetarnos, de convivir, y de comunicarnos. Solo así podremos dejar de hacer sufrir a los hijos frente a un divorcio.

Podéis seguirla en:

Twitter: @mamadrastra
Instagram: @mamadrastra

 

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