Un Café Con Nerea: Parto por cesárea

Parto por cesárea

Las mujeres estamos diseñadas para concebir y dar a luz. Nuestra anatomía femenina ha sido diseñada para esta función. Como mujeres lo natural es que podamos quedarnos embarazadas y que podamos dar a luz con un parto vaginal. Como vienen haciendo miles de generaciones de mujeres al largo de la historia.

Pero ¿qué pasa cuando no es así? ¿Qué pasa cuando una mujer no puede dar a luz con un parto vaginal? La cesárea deja una huella física en vientre de la mujer, pero también deja una huella emocional. Muchas veces causa un impacto en el subconsciente de la mujer con esa sensación de “no haber podido” dar a luz naturalmente.

Y quién mejor para hablar de ello que una madre que lo ha vivido en sus carnes. Por eso, hoy tengo el placer y el honor de tomar UN CAFÉ CON Nerea Zambrano, autora del blog Maternitis, que nos cuenta su experiencia como madre que dio a luz por cesárea.

Hoy Nerea quiere compartir con nosotros su experiencia dando a luz por cesárea.

 

Cuando me enteré de que mi hijo (mi primer hijo) tendría que nacer por cesárea fue un bajón tremendo. De todos los tipos de partos posibles (naturales, espontáneos, inducidos, instrumentales, por cesárea…) era mi última opción. Durante la última mitad del embarazo, mi hijo estuvo colocado de nalgas completas o podálica, es decir, con el culete hacia abajo y la cabeza arriba. Intenté de todas las formas posibles que se girara, llegando incluso a someterme a una Versión Cefálica Externa que fue fallida. Fue entonces cuando me programaron una cesárea.

No estaba preparada. No quería. No porque crea que se es menos mujer o madre por parir de esa forma, si no por todo lo que una cesárea conlleva, tanto a nivel físico como emocional. Es cierto que depende mucho de cada hospital, pero una cesárea implica casi siempre dar a luz en un quirófano sin tu pareja, también no poder hacer piel con piel, por no hablar de una lenta recuperación, posibles complicaciones. etc.

Por suerte, mi parto se adelantó tanto que no tuve tiempo de comerme mucho la cabeza. A los tres días de la VCE, daba a luz por cesárea de urgencia a mi chiquitín. Fue una experiencia dura porque creo que psicológicamente no estaba preparada para parir de aquella forma tan fría, tan sola… Y eso luego se notó en mi postparto, en el que estuve bastante de bajón al no estar al 100% físicamente. 

El recuerdo más duro que tengo de la cesárea es no poder abrazar a mi hijo al nacer. Pasarían 3 horas hasta que pude cogerlo por fin. Mis brazos estaban en cruz, me lo enseñaron un momentito de nada y se lo llevaron con papá, quién fue el encargado de hacer piel con piel. Eso fue tremendo. Yo solo pensaba en que me cosieran rápido y me llevaran con él… Pero antes tenía que pasar por la sala de observación y reanimación para ver cómo evolucionaba.

Cuando me quedé embarazada de la segunda, que ahora tiene 5 meses, solo podía pensar en que no quería volver a pasar por aquello, necesitaba un parto vaginal, poder estar con mi bebé al nacer y que nada nos separara. Quería parir acompañada por mi marido, vivir aquello juntos y tener una recuperación mejor que la anterior para disfrutar, tanto de la pequeña como de su hermano mayor. Y, por suerte, así fue. Tuve un parto estupendo, un parto vaginal después de una cesárea es posible (porque muchos médicos aun lo cuestionan y lo ponen en duda) y no tuvo ni punto de comparación el uno con el otro, a todos los niveles. 

Mi parto vaginal fue una manera de reconciliarme conmigo misma, de quitarme una espinita que tenía clavada desde hacía 3 años.

Quiero dar las gracias a Eli por dejarme este espacio para poder expresarme y contaros cómo lo viví yo y dejar constancia de que no todas las mamás sienten lo mismo, así que quizá si habéis pasado o pasáis por una cesárea vuestra impresión sea distinta.

 

Muchas gracias Nerea por contamos tu experiencia personal. Como bien dices, cada mujer es un mundo y puede vivir el parto de un modo distinto, independiente de si es un parto vaginal, instrumental, o por cesárea. Cierto es, que cuando nos hacemos una idea de cómo nos gustaría que fuera nuestro parto, la cesárea no suele entrar en nuestros deseos. Pero al final, lo importante no es el modo con el que se da a luz a nuestros hijos, si no que tanto madre como bebé estén sanos.

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4 comentarios

  1. Que razón tiene, te deja muy marcada, al menos a mi fue así, aunque no consegui un parto vaginal, me segundo embarazo y mi segunda cesárea (suerte que existe, porque tuve rotura uterina) no tuvo nada que ver con el primero, además creo firmemente que me curo aquellas heridas que aún tenia abiertas, después de 4 años y medio.

    • Me alegro mucho que al final se te curará la huella emocional. Es algo ligado a la creencia de que toda mujer debe poder parir vaginalmente, y cuando una no puede, por los motivos que sean, llega la frustración. Antaño no había cesáreas, pero había un alto índice de mortalidad. Estate orgullosa de tu huella, por que es la que le ha salvado la vida a tus hijos 🙂 Gracias por leerme y comentar, un abrazo!

    • Tienes toda la razón, suerte que existen porque realmente en muchos casos las cesáreas salvan vidas. Me alegro mucho que sanaran tus heridas 🙂

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