El motivo de mi excedencia: conciliación y mobbing

acoso laboral

Cuando terminé el instituto, decidí estudiar Educación Infantil. Enseguida fue terminar los estudios y, con solos 22 años, me saqué unas oposiciones para trabajar en una escuela infantil municipal. Tenía un trabajo fijo que me gustaba, cerca de casa, y todo iba genial. Pero quise más.

Me puse a estudiar la Licenciatura de Psicología mientras seguía trabajando en la escuela. Trabajar y estudiar a veces es duro, pero yo siempre he sido muy constante. En pocos años terminé y coincidió que la directora del centro decidía dejar su puesto. Entonces, me armé de valor, y presenté un proyecto de dirección al ayuntamiento. Mi proyecto fue elegido y fui nombrada directora. Me sentía realizada. Tenía un buen trabajo, un buen sueldo y estabilidad.

Si a lo que estáis pensando: en ese momento me casé, me compré la casa y me quedé embarazada. Y allí cambió todo. Tras la baja por maternidad, que implicó tener que suplirme una de mis compañeras, todo fue distinto.

Cuando eres madre todo cambia.

 

Por una parte, cogí una reducción de jornada para poder estar con mi hijo. Eso implicaba que no estaba todo el día en la escuela, solo estaba de 9 a 2, y muchas compañeras me lo reprochaban constantemente. Que casualidad que las incidencias solían pasar cuando yo no estaba, para poder recordarme que “una directora tiene que estar todo el día”.

Por otra parte, el estrés de no dormir, el cansancio de ser madre, los médicos, las vacunas, la ropa, la comida…hacía que cada día me volviera más olvidadiza y menos centrada. Yo, que había sido la dueña del orden y la organización.

Y, además, estar todo el día con niños cada vez me gustaba menos. No tenía tanta vocación como había pensado, o puede que parecía absurdo estar todo el día con niños cuando lo que me apetecía era estar con el mío.

Añadir, además, que un par de tardes pasaba consulta como psicóloga en un centro psicopedagógico infantil. Para estar un poco más cansada vaya. Yo me había creído que podría con todo, pero no fue así.

Y, como era de esperar, peté.

 

Lo mandé todo a la mierda. Dimití, cogí una excedencia, y me fui para no volver.

acoso laboral

Tengo que decir que no tuve comprensión ni ayuda por parte de mis compañeras de trabajo (excepto dos que seguimos siendo grandes amigas). Es más, parecía que se regodearan de mi fracaso, y siendo todas madres (yo era de las más jóvenes de la plantilla) mostraban una empatía nula.

Una de ellas, la cabecilla del motín, estuvo metiendo mierda hasta el fondo, aprovechando cada fallo mío para hurgar en la llaga, pero por la espalda, por la boquita pequeña. Un día que estaba yo en casa enferma, aprovechó la ocasión para manipular a media escuela para mandar una queja anónima sobre mí al ayuntamiento. Y como esa mil puñaladas traperas por la espalda más.

Hasta que dimití, y oh sorpresa, ¿adivináis? Fue dimitir yo y bajar corriendo al ayuntamiento a presentarse ella como directora. Gracias Yolanda por ser tan mezquina y jugar tan sucio. Querías más sueldo, pues ya lo tienes, así te reviente.

Pero tranquilas, el karma siempre vuelve, es a ella ahora la que le llueven las criticas por todos lados.

¿Y sabéis qué?

 

Me puse como autónoma, por mi cuenta, y trabajo de psicóloga que es por lo que estudié y lo que me apasiona. Seguí formándome en educación sexual y en mediación familiar, y me va de lo más bien. Trabajo por mi cuenta, con lo que me gusta, con mis horarios, y pudiendo conciliar.

Todo pasa por un motivo, así que: ante las piedras en tu camino, lucha, no te rindas, sigue y consigue.

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10 comentarios

  1. Exactamente, todo pasa por algo, incluso lo q parece malo al principio, al final suele terminar dejándonos en un mejor lugar. Me alegro mucho de q estés mejor ahora como autónoma y pudiendo conciliar mejor. A nosotras también nos va más o menos bien así 😘

  2. ¡Ay! Cuántas trabas encontramos a la hora de conciliar. Lo que siempre me ha parecido más lamentable es cómo son otras mujeres, también madres, las que suelen ser más críticas y duras con quienes tomamos la decisión de ejercer nuestros derechos a reducir jornada o tomar un excedencia. En vez de apoyarnos nos ponemos la zancadilla. Como bien dices, todo pasa por un motivo y tenemos que aprovechar los cambios para evolucionar. Un abrazo.

  3. Ufff! Te leo y me veo. Después de años en la misma empresa, pequeña empresa formada solo por mujeres, donde todo iba bien y estaba bien considerada…. Plaf! Boda e hijo. Excedencia y reducción de jornada. 2 hijo y ahora 3 hijo. Puede q sea porq soy la única con hijos, ni mi jefa q siendo madura ya aún vive con sus padres ni mis compañeras han entendido nunca mis circunstancias. Me han llegado a decir q entendían mis circunstancias familiares pero les dolía mi falta de apego a la empresa… Y no creo q la reducción de jornada sea el problema ya q salia a las 15 y a la q ahora es mi sustituta la han contratado hasta las 14h… He aguantado reproches y malas caras hasta por salir del trabajo por tener a mi hija de 1 año con 41 de fiebre o permanecer en el hospital a su lado cnd estuvo ingresada.
    El caso es q, después de 5 años de ser la enemiga por conciliar y los 3 últimos de auténtica pesadilla diaria, hasta ponerme al borde de las lágrimas con casi 40 años q tengo y 10 en la misma empresa.. He renunciado. Y estoy a tope con un proyecto para hacerme autónoma en enero y poder trabajar a gusto sin soportar reproches ni ofensas continuas,y sobre todo, conciliando.

    • Hola, siento mucho leer que hayas pasado por todo esto. Seguramente al no ser madres tus compañeras aún has tenido menos apoyo. Pero me alegra leer que tienes un nuevo proyecto entre manos, eso es fantástico! Ya me contarás de qué se trata, y si necesitas algo aquí me tienes, un abrazo!

  4. Hija mía cómo te entiendo. Soy interina pero llevaba 8 años en un mismo centro, allí ocupaba cargo y supuestamente era la mano derecha del director. Llegaron al centro un grupito de compañeras que desde el día 1, minuto 1 fueron a por mi, no se exactamente porqué pero metieron mierda a más no poder. Mientras estuve allí me pude defender y digamos que era intocable, básicamente porque yo lo tenía todo bastante atado y no tenían por dónde pillarme, pero por suerte para ellas me quedé embarazada y les dejé camino libre para comerle el coco al señor director. Así que cuando me reincorporé me comunicó que había decidido recortar mi plaza y me quedé prácticamente que de patitas en la calle

    • Vaya, pues mira más o menos como yo, fue un meter mierda sin parar, criticar por la espalda, y putear a la menor oportunidad. Ir comiendo el coco en cuanto yo no estaba hasta que no pude más. Una pena la gente así, pero bueno todo se acaba destapando y sabiendo. Espero que ahora estés mucho mejor guapa!!

  5. Un clásico, puñaladas traperas en el curro. Yo solo me fío de dos personas, de todos los que somos, no te digo más. Y dirigir personas es aún peor a no ser que pases de todo el mundo.

    Me alegro que hayas resurgido de tus cenizas para algo mejor.

    • Si, tengo claro que no estoy hecha para dirigir, y que no me apetece volver a hacerlo, aunque aprendí mucho de la experiencia, eso si. Mucha gente me dice “pero estás de excedencia, no?” y yo respondo “si, pero no pienso volver” 🙂
      Gracias por comentar!

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